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Créditos
Silvia Lobo. Bióloga, Museo Nacional de Costa Rica
C. [email protected]
Medio De Difusion: Internet/Digital

País: Costa Rica
Idioma: Español


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Valle del Diquís Confluencia entre cultura y naturaleza

2014-06-30
Desde el punto de vista cultural y de biodiversidad, el Valle del Diquís es una de las zonas más ricas del país. Sus 60.000 hectáreas albergan a más de 1500 especies de flora y fauna, de las cuales, 26 son endémicas o propias del país.
 
La relación hombre-medioambiente natural es, antes que nada, una relación unitaria, que implica una interacción recíproca entre ambas entidades. No existe un medio ambiente natural independiente del hombre: La naturaleza experimenta siempre su acción transformadora y a su vez lo afecta y determina.
 
Los sitios cacicales con esferas de piedra que fueron recientemente declarados por UNESCO como Patrimonio de la Humanidad y que constituyen ejemplo de una sociedad indígena muy avanzada, se encuentran asentados en lo que hoy se conoce como el Valle del Diquís, una planicie formada mayormente por depósito de material acarreado a través de miles de años por los ríos Grande de Térraba y Sierpe, en su trayecto final hacia el océano Pacífico.
 
Cálido paraíso, rico en biodiversidad
El Valle del Diquís se encuentra delimitado por la Cordillera Costeña (al noreste), la serranía de la Península de Osa (al sur) y el Océano Pacífico (al oeste) y comprende alrededor de 60 000 hectáreas. La región tiene un clima húmedo y caluroso (entre 20 ºC y 34 ºC) la mayor parte del año, con una larga estación lluviosa.
 
Las características topográficas, geológicas e hidrográficas en combinación con la cercanía del mar, favorecieron la existencia de una importante riqueza biológica. Estudios realizados por el Museo Nacional en el tema de la historia natural, registran más de 1 500 especies de hongos, helechos, plantas, aves, mamíferos y mariposas que se distribuyen entre bosques densos, manglares y humedales. Entre éstas destacan alrededor de 26 especies endémicas (únicas de Costa Rica) como el mono ardilla, el colibrí de manglar y varias plantas.
 
Esta rica y exuberante naturaleza existente en el valle, tuvo una importante influencia, tanto en la vida física como espiritual de los indígenas que habitaron la zona. Por una parte se abastecían de lo necesario para su sobrevivencia, pero además constituía una fuente de inspiración para sus creencias. Las amplias zonas costeras permitieron el aprovechamiento de recursos del manglar, mediante la recolección de moluscos, la caza y la pesca en los estuarios.
 
Otros productos fueron obtenidos en los bosques aledaños, tales como: maderas, animales grandes, aves, frutos y raíces, obtenidos inicialmente por recolección, pero más adelante, a través de la agricultura.
 
Simbiosis, hombre-ambiente
La relación hombre-ambiente se evidencia en las numerosas representaciones de figuras de dantas, nutrias, saínos, jaguares, armadillos, perezosos, diversos reptiles, aves, peces, crustáceos y ranas, plasmadas en la cerámica, los objetos de metal y hueso, así como en las esculturas de piedra que han sido encontradas.
 
Algunos de estos animales muy probablemente constituían parte de la dieta de los indígenas, mientras que otros, por su valor, estuvieron asociados a su sistema de creencias, tanto así, que es común observar formas híbridas humano-animal, quizás como una manera de controlar fuerzas y características atribuidas a estos animales.
 
Las plantas también forman parte indispensable en la vida de los indígenas, al utilizarse como alimento y materia prima en la elaboración de chozas, herramientas, utensilios, textiles, tintes; así como en los procesos de curación. Hoy día se sabe que los habitantes de la región del Diquís consumen las hojas, los frutos y las flores de especies no tan conocidas como la estococa, el zorrillo, la disciplina, el madero negro y las orejas de burro, entre otras.
 
La confección de artículos de uso diario como utensilios, herramientas y la elaboración de artesanías también se basan en estructuras vegetales como el árbol de balsa, con el que se elaboran las máscaras para el “Baile de los diablitos”, un ritual Boruca muy importante que tiene su origen en la época de la conquista.
 
Otro aspecto de la vida de todo ser humano en que las plantas tienen una importante función es en el de la salud. La medicina tradicional e indígena está basada en el uso de gran cantidad de plantas como la gavilana, el saragundí, el sorosí y el jiñoquabe, el guácimo y el anisillo, entre muchas otras.  
 
Conocer el entorno natural y de qué manera se relacionaban nuestros antepasados con éste, es trascendental para entender y valorar quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Fuentes consultadas:
Bifani, P. 1999. Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. <www.eurosur.org/medio_ambiente/ > junio 2014
Corrales U., F. 1988. Las representaciones zoomorfas en la cerámica del Sitio Arqueológico Curré, Diquís. Brenesia 30: 19-26.
Lobo C., S., et al. 2013. Diversidad Biológica del Diquís I. Tierras bajas. Museo Nacional de Costa Rica, San José, Costa Rica. 88 p.
 


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